EL PATRIMONIO VIVIDO COTIDIANIDAD Y DOMESTICIDAD EN LOS TIEMPOS DEL TURISMO MASIVO




GAL  |  ESP


Grupo de niñes jugando con una chapa metálica en las escaleras de la plaza de A Quintana
Fotografía: Manolo Villar (19XX) | El Correo Gallego (15/01/2018)



Taller que se desarrolló el miércoles 25 de septiembre en Santiago de Compostela, como parte del X Encuentro Cultura y Ciudadanía, y en el que se trabajó sobre uno de los debates de actualidad en torno al impacto del turismo en las ciudades: la relación material de las personas con el patrimonio cultural urbano.

Una cuestión que se trató desde dos perspectivas: la de la ciudadanía residente, abordando los cambios en los modos de vivencia cotidiana de la ciudad y del patrimonio inducidos por la masificación turística experimentada en las últimas décadas (como fenómeno global y como situación con características propias en el caso de Santiago de Compostela); y la de la ciudadanía visitante, enfrentada cada vez más a formas de control basadas en conceptos como la "calidad visual" del patrimonio, una idea que toma partido entre un supuesto derecho a su contemplación inmaculada y las prácticas turístico-populares con un carácter más doméstico o que implican un cierto grado de territorialización urbana.

El patrimonio vivido: cotidianidad y domesticidad en los tiempos del turismo masivo fue una actividad coordinada por Ergosfera, de acceso público gratuito y con inscripción previa desde este formulario.















ACTIVIDADES

INTRODUCCIÓN

Cuestiones generales

1.- La vivencia cotidiana del patrimonio por parte de la ciudadanía residente frente a los impactos de la intensificación turística

2.- La vivencia doméstica del patrimonio por parte de la ciudadanía visitante frente a las formas de control urbano
PRESENTACIÓN INICIAL

OTROS MATERIALES

CRÉDITOS










ACTIVIDADES



El taller se desarrolló el miércoles 25 de septiembre de 2024 entre las 10:45 y las 13:45 h (3 horas de duración) y estuvo organizado en dos partes:



* El proyecto Unitaria (Calzada de San Pedro, S/N), en funcionamiento desde 2015, es un espacio multidisciplinar y colaborativo vinculado a las Industrias Culturales y Creativas de Galicia, gestionado por la "Asociación de Amigos si, pero a Vaquiña polo que Vale" y con base social en la ciudad de Santiago de Compostela.

** La Asemblea Aberta do Matadoiro, constituida en marzo de 2024, es una plataforma ciudadana que busca recuperar la Casa do Matadoiro para su uso colectivo mediante la autogestión. Compuesta por vecindad diversa, incluyendo perfiles culturales, artísticos, técnicos, investigadores y activistas, su objetivo es crear un espacio gestionado por la comunidad para la realización de actividades sociales, culturales y de ocio alejadas del consumo y del modelo comercial. En este espacio, la ciudadanía, los movimientos sociales, les investigadores y les artistas podrán reunirse, programar actividades y promover modelos alternativos de convivencia y construcción urbana, poniendo a las personas y la colectividad en el centro de sus procesos.





Fotografías: Casteleiro y Rocío Cibes | 25/09/2024 | X Encuentro Cultura y Ciudadanía



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INTRODUCCIÓN



[ Con el ánimo de abrir su proceso de preparación y desarrollo, se comparte a continuación un amplio conjunto de notas de trabajo que pueden servir como introducción al taller y que se expusieron de forma resumida durante la presentación inicial del mismo. Es necesario señalar que se trata de notas realizadas desde un cierto conocimiento de Santiago, pero no desde la condición de vecines, por lo que muchas de las impresiones comentadas deben ser entendidas como visiones desde fuera de la ciudad. Versión 4 - 30/09/2024. ]



Grupo de personas comiendo frente a la Catedral en la plaza de O Obradoiro
Fotografía: Paco Rodríguez (1X/07/2024) | La Voz de Galicia (22/07/2024)



CUESTIONES GENERALES



Los impactos del turismo en las ciudades contemporáneas son muchos y cada vez están más estudiados, principalmente, aquellos que implican la transformación de los usos en los tejidos urbanos preexistentes a la masificación turística. En este sentido, Santiago de Compostela se está convirtiendo en una de las ciudades pioneras en el estudio y la implementación de medidas contra las consecuencias materiales del turismo masivo sobre las que cada día hay un mayor consenso social: desde la propuesta* de tasas especiales para afrontar los gastos en servicios derivados de la actividad turística o la regulación de las denominadas VUT (Viviendas de Uso Turístico) para que afecten lo menos posible al acceso popular a la vivienda, hasta el intento de protección del comercio de proximidad, la creación de códigos de buenas prácticas turísticas o las campañas de sensibilización o de descentralización de los flujos turísticos.

* Se trata de una propuesta municipal por ahora no aplicada porque, a pesar de que el impacto del turismo es un tema de debate público desde hace años, el Gobierno de la Xunta de Galicia lo niega y se dedica a dificultar o a impedir que los Ayuntamientos como el de Santiago de Compostela tomen las medidas que consideran oportunas para afrontar los distintos problemas que genera el turismo en cada caso.

Aunque desde la perspectiva urbana parece más urgente estudiar los problemas materiales derivados del turismo (como su impacto en el acceso a la vivienda y el desplazamiento-expulsión popular, la acumulación capitalista derivada del trabajo precario y la explotación del patrimonio común, o la saturación de espacios, equipamientos y servicios públicos pensados y dimensionados para otro tipo de uso), el posicionamiento del Ayuntamiento de Santiago, sensible al menos a muchos de los problemas que llegan a la conversación pública, permite que no sea una frivolidad intentar ampliar el debate y el pensamiento hacia campos menos trabajados hasta ahora.

Es en este contexto en el que se planteó este taller sobre algunos aspectos y casos concretos relativos a la relación material entre las personas y el patrimonio cultural urbano en los tiempos del turismo masivo. Una cuestión que se abordó como un cambio planetario, que afecta a Santiago, pero también a miles de ciudades del mundo, y como un proceso de transformación urbana que debe ser leído de una forma crítica y resolutiva ante sus impactos, pero también sensible y atenta a las externalidades no planificadas que produce y que pueden ser del máximo interés público en términos urbanos y sociales.


Antes de introducir los temas concretos que se trabajaron en el taller, se comentan a continuación varias cuestiones de interés que pueden ayudar a contextualizar el caso de Santiago de Compostela:




Partido de fútbol en la plaza de O Obradoiro como reivindicación de un polideportivo para el IES Rosalía de Castro
Fotografía: ECG (1993) | El Correo Gallego (08/08/2018)



En este contexto, El patrimonio vivido: cotidianeidad y domesticidad en los tiempos del turismo masivo es un taller en el que se trabajó sobre la relación de las personas con el patrimonio cultural urbano a través su vivencia cotidiana y doméstica, reflexionando colectivamente y a partir del caso de Santiago de Compostela sobre algunos de los tipos de relación más intensos que establecen tanto la ciudadanía residente como la visitante, así como sobre los impactos en las prácticas de ambas comunidades de la propia dinámica turística y de las estrategias de gestión pública de la misma.

Las dos cuestiones concretas que se trabajaron durante el taller fueron las siguientes:


Estas dos cuestiones están a su vez atravesadas por una inquietud transversal: mientras la movilidad regional, nacional e internacional, motivada o no por el ocio, es un fenómeno injustamente asimétrico pero de escala global y con un impacto como pocos procesos en la ciudad contemporánea, una de las cuestiones importantes a la que no parece que se le esté prestando suficiente atención (quizás por la cantidad de impactos negativos a los que hay que responder desde las políticas públicas y por la ceguera privada que imponen los intereses económicos en juego) es la pregunta por si es posible y dónde se produce hoy el encuentro residentes-visitantes, el intercambio cultural con diferentes que siempre funcionó como mito aglutinador alrededor de una idea democrática y emancipadora del turismo. La curiosidad y el optimismo alrededor de esta relación impregna todas las ideas introducidas a continuación.



1.- LA VIVENCIA COTIDIANA DEL PATRIMONIO POR PARTE DE LA CIUDADANÍA RESIDENTE FRENTE A LOS IMPACTOS DE LA INTENSIFICACIÓN TURÍSTICA



Desde la perspectiva vecinal, se trabajó sobre los impactos que implican los flujos turísticos en la relación cotidiana de les habitantes de la ciudad con el patrimonio cultural urbano. Un impacto que se acaba expresando de múltiples maneras, pero que por lo general implica una pérdida de accesibilidad derivada de la masificación puntual o continua de los espacios públicos; aunque también puede derivar en una cierta conversión de les vecines en parte integrante del espectáculo, una cuestión que puede generar una cierta incomodidad por la autopercepción como parte del "patrimonio" o de la "fauna" contemplada por les turistas, un caso comentado por personas que se cruzan todos los días a la misma hora o en algún momento de sus recorridos cotidianos con el tren turístico que recorre la ciudad.

La reacción popular ante estas nuevas condiciones urbanas implica muchas veces el cambio en las prácticas cotidianas que vehiculaban la relación con el patrimonio de la ciudadanía residente, principalmente renunciado al uso de determinados espacios:


El caso del desplazamiento del juego infantil es muy significativo en este sentido, resultando cada vez más necesario poner en contexto histórico la situación contemporánea. En 2018 se publicó una fantástica fotografía antigua en la que se puede ver a un grupo de niñes tirándose por las escaleras de la plaza de A Quintana sobre una plancha metálica, una imagen complementada por los recuerdos de jugar al fútbol en la plaza, e incluso de usar la Puerta Santa como portería, que compartía en la noticia uno de sus protagonistas. En los años 70 y 80, las plazas alrededor de la Catedral eran utilizadas como campo de juego por multitud de niñes, siendo la plaza de A Quintana un espacio infantil estancial de primer orden hasta el punto de que se llegaban a jugar partidos de baloncesto de las competiciones locales en canchas marcadas en el suelo y con canastas portátiles.

Poco más de medio siglo después de esta situación de normalización lúdica absoluta del patrimonio urbano, hoy el juego infantil ha desaparecido por completo de estas plazas. Y aunque una parte de la población entiende este proceso como una pérdida de calidad urbana, otra parte ya ha normalizado la nueva situación hasta el punto de que les niñes y adolescentes resultarían extrañes aunque sus actividades no llegaran al grado de intensidad de las prácticas comentadas. Una reciente publicación en Twitter resulta significativa en este sentido, ya que comentaba el enfado del gaiteiro del Arco de Xelmírez con un niño que botaba un balón, una anécdota que ejemplifica perfectamente la priorización actual de las actividades turísticas sobre el juego infantil. Por supuesto, para que haya niñes jugando en la ciudad histórica es condición necesaria que haya niñes viviendo, pero no es menos necesario que haya espacios no dedicados principal y masivamente al paso y a la contemplación turística.

Una de las consecuencias de estos procesos de desplazamiento en la ciudad contemporánea es que hoy es frecuente el reconocimiento de determinados espacios como lugares "para turistas". Una condición que puede ser atribuible tanto a actividades urbanas privadas (comercios, locales de hostelería, etc., muchos de ellos que una vez no lo fueron y se transformaron y muchos otros que ya nacieron con esa condición), como a espacios públicos (calles, plazas e incluso barrios) o a los propios elementos patrimoniales, que por su condición nodal para los flujos turísticos son los que tienen más posibilidades de acabar adquiriendo esa etiqueta*. En el caso de Santiago de Compostela hay una convergencia en este sentido, ya que no son solo las grandes piezas como la Catedral y sus alrededores sino que todo el centro histórico es Patrimonio de la Humanidad y cada vez es más amplio el ámbito considerado por buena parte de la población como una zona "para turistas".

* Una etiqueta o condición que tiene también una lectura interesante desde la memoria, pues una cuestión contemporánea muy significativa respecto a la relación con el patrimonio y el espacio urbano es que la profusión de "free tours" y todo tipo de paseos turísticos comentados hace que haya una parte de la historia de las ciudades más conocida por las personas visitantes que por las residentes en la mayoría de los casos.



Grupo de jóvenes jugando a lanzarse sobre un montículo de mochilas junto a la Catedral en la plaza de O Obradoiro
Fotografía: Xoan A. Soler | La Voz de Galicia (01/08/2022)



Esta conceptualización del patrimonio como algo "para turistas" no es algo universal o inevitable, ya que el grado de masificación o las propias condiciones de escala o de funcionalidad de cada elemento hacen variar sustancialmente el impacto de las dinámicas turísticas en su percepción popular. Por ejemplo, si se piensa en los otros dos casos gallegos de elementos declarados como Patrimonio de la Humanidad, sí se puede decir que se da bastante esa situación con la Torre de Hércules en A Coruña, una pieza urbana que muches ciudadanes solo visitan en la excursión escolar de rigor (aunque su influencia urbana vaya mucho más allá de su visita debido a la gran percepción de la iluminación nocturna del faro). No sucede sin embargo con la Muralla Romana de Lugo, una pieza urbana que sigue manteniendo un uso local muy intenso gracias a su funcionalidad como paseo donde aún no se ha roto el equilibrio entre los usos turísticos y vecinales.

Por otra parte, la tragedia de dejar de vivir el patrimonio cultural urbano y determinados espacios de la ciudad puede estudiarse también desde las consecuencias que este desplazamiento de la vida local implica en otras zonas de la ciudad. Aunque para tener una opinión más fundamentada habría que estudiar, por ejemplo, si las calles que de repente empiezan a recibir los flujos locales desplazados adquieren más actividad gracias a sus nuevos potenciales usuaries, lo cierto es que si se abandona por un momento la perspectiva de las personas residentes en tanto que víctimas del proceso de turistificación y se entienden como agentes que responden ante sus impactos, no parece descabellado pensar que se estén creando nuevos lugares gracias a esos movimientos tectónicos provocados por la intensificación turística.

En este sentido, puede ser significativo el caso de la fiesta de las Hogueras de San Juan en A Coruña. Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2015, su proceso de turistificación ya había empezado varios años antes, llegando a la situación de que el lugar central y masivo de celebración desde 1992, las playas urbanas de Riazor y de O Orzán, comienzan a ser identificadas un día al año como lugares "para turistas" por una parte de la población. Dejando por un momento de lado la reflexión sobre la pésima noticia de que se tienda a perder ese único momento del año en el que una mayoría de vecines de todos los barrios se reunían en un mismo lugar de la ciudad, lo cierto es que este proceso de desidentificación con el lugar central de la fiesta ha implicado igualmente una mayor importancia de las hogueras en los barrios, es decir, una recuperación de lo que ya sucedía previamente al proceso de concentración de la fiesta en las playas hace tres décadas. Así que la situación actual es que la fiesta mantiene un lugar de encuentro masivo, con un alto grado de turistificación pero que, por ahora, aún permite percibir su condición de lugar de encuentro local, y además tiene otras ubicaciones en muchos otros barrios de la ciudad con una condición ya más vecinal.

Desde esta perspectiva, además de identificar con más precisión los cambios inducidos en las formas de relación vecinal con el patrimonio previas a la masificación turística del centro histórico de Santiago, durante el taller se trabajó especialmente sobre el fenómeno incipiente de la conceptualización popular de determinados espacios urbanos como refugios de la dinámica turística, una cuestión que se abordó a partir del caso del parque de Belvís, un gran espacio libre contiguo al núcleo histórico y bordeado por dos de los caminos de peregrinación y entrada a la ciudad (el Camino Francés por el norte y la Vía de la Plata por el sur). Un espacio que fue transformado entre 1998 y 2008, pasando de ser una zona de huertas privadas a acoger uno de los grandes parques públicos de la ciudad (considerado "Parque Patrimonial / BIC" en el Plan Director de las zonas verdes y espacios públicos de Santiago de Compostela de 2015).

Un lugar que recibe múltiples usos mayoritariamente vecinales, por lo que es vivido y percibido popularmente como una especie de refugio de los usos turísticos que caracterizan al centro histórico junto al que se sitúa, y que parece que ha mantenido hasta ahora esta condición principalmente local por contar con un régimen de visibilidad y un grado de accesibilidad muy limitados. Prácticamente ya desde su creación surgió el debate sobre la necesidad o no de una mayor apertura del parque a la ciudad, una cuestión que hoy es vista como una amenaza para esa condición de refugio por una parte de la ciudadanía: la fragilidad de muchos tipos de prácticas urbanas y espacios de socialización parece explicar la existencia de este debate sobre la apertura del parque a pesar de que la visibilidad y la accesibilidad son ideas hegemónicas en la actualidad. De hecho, desde la perspectiva municipal, no parece que estas cuestiones merezcan más reflexión. Sin ir más lejos, en agosto de este año se presentaba la campaña "Compostela es mucho más. Descúbrela!" con el objetivo de descentralizar los flujos turísticos* y cuyo material principal es un mapa de los lugares de interés turístico fuera del centro histórico, entre los que está el parque de Belvís.

* Esta estrategia de descentralización, que en principio parece razonable, es en realidad dependiente del flujo turístico a la ciudad: si decrece o se mantiene, será posible que ayude a descongestionar al menos algunas calles del casco histórico, pero si el número de visitantes sigue creciendo como lo ha hecho en las últimas tres décadas, también parece sensato pensar que lo que hará será ampliar el ámbito de influencia de las dinámicas turísticas que entran en conflicto con la vida en Santiago.

El interés de este caso como objeto de trabajo en el taller se complementa además con su relación con un espacio cultural en disputa, O Matadoiro, la antigua Casa da Xuventude y posteriormente centro sociocultural autogestionado, cerrado hace cuatro años y cuya demolición, apoyada por el Gobierno municipal, permitiría abrir esa nueva gran conexión del parque de Belvís con la ciudad. La cuestión es que este edificio es también un espacio reclamado por la Asemblea Aberta do Matadoiro, una organización popular vinculada a la producción sociocultural local, para desarrollar un proyecto autogestionado en colaboración con el Ayuntamiento. Significativamente, O Matadoiro es un edificio que en el contexto arquitectónico del centro histórico de Santiago parece representar un papel casi antipatrimonial (el hormigón del siglo XX vs. la piedra medieval), una cuestión que lejos de ser menor, quizás explique una parte de la imaginación popular que despierta*.

* Además de la apertura de un nuevo acceso al parque de Belvís, es necesario señalar que uno de los argumentos que suele acompañar a las propuestas de demolición del edificio y a las críticas que recibe desde hace décadas es el de su supuesta fealdad y discordancia con el entorno patrimonial en el que se sitúa, un fenómeno seguramente relacionado con la forma de pensar la estética que tanto la Xunta de Galicia como la TVG o los medios de la Corporación Voz llevan todo el siglo difundiendo a través de la idea del "feísmo".

La disputa por este edificio no es una cuestión reciente, sino un conflicto urbano con una década de recorrido. Se trata de un edificio proyectado en 1984, que cuenta con unos 1.600 m² de superficie y que funcionó como la Casa da Xuventude hasta 2015. En 2014 el Ayuntamiento decide su derribo con el voto a favor tanto del Gobierno (PP) como de la oposición (PSOE y BNG). En noviembre de 2014 se constituye la plataforma ciudadana Defender o público - A Casa da Xuventude é nosa*, que consigue paralizar judicialmente una demolición del edificio que en marzo de 2015 ya estaba adjudicada. En julio de 2015, el nuevo Gobierno local (CA) paraliza el procedimiento para el derribo del edificio y poco después promueve un proceso experimental de mediación cultural que, coordinado por David Rodríguez y Natalia Veiga y con la denominación de Matadoiro Compostela, trabaja entre junio y noviembre de 2016 con el objetivo de que el espacio pase a ser autogestionado por la ciudadanía. Tras este proceso, el Ayuntamiento (CA) cede el uso del edificio a la Asemblea de Autoxestión do Matadoiro, una organización popular que posibilita su utilización para múltiples actividades socioculturales, denominándose Casa do Matadoiro entre 2017 y 2021. En abril de 2021, el Ayuntamiento (PSOE) cambia la cerradura del edificio dejando sin acceso a los colectivos que lo venían utilizando** y dando comienzo a la situación de abandono hasta la actualidad. En abril de 2023, el nuevo Gobierno local (BNG) presentaba su proyecto para el espacio (sin el apoyo de CA, su socio de gobierno): la demolición del edificio para crear una plaza cubierta y un gran acceso al parque de Belvís.

* Entre la múltiples acciones para salvar el edificio que llevó a cabo la plataforma "Defender o público - A Casa da Xuventude é nosa" también se incluye una colaboración con la Delegación de Santiago del COAG en la que organizaron una convocatoria de ideas para mejorar la conexión de la plaza de O Matadoiro y el parque de Belvís sin demoler el edificio y manteniendo su uso sociocultural.

** El rechazo y la falta de reconocimiento de la mayoría de los poderes públicos a las iniciativas de autogestión popular del patrimonio común quedó reflejado en episodios como el cambio de la cerradura en 2021, pero sobre todo en la infame campaña mediática contra el proceso desarrollado entre 2016 y 2021 y contra algunas de las personas participantes, principalmente por parte del medio local El Correo Gallego.

Durante el taller nos acompañaron algunas de las personas que participan actualmente en la Asemblea Aberta do Matadoiro, con las que pudimos dialogar sobre sobre la condición patrimonial de esta pieza urbana y sobre el papel de la misma, de su proyecto sociocultural y del parque de Belvís en el contexto del debate actual sobre el impacto del turismo en la ciudad. En este sentido, es preciso remarcar que el interés por esa condición de "refugio turístico" del parque de Belvís no se entiende como un objetivo o una llamada a reforzar una idea concreta de cierre, sino a entender su realidad social como la consecuencia de una diferencia formal y urbana con la que se puede trabajar y que se puede valorar como parte de la riqueza y la diversidad de la ciudad.



2.- LA VIVENCIA DOMÉSTICA DEL PATRIMONIO POR PARTE DE LA CIUDADANÍA VISITANTE FRENTE A LAS FORMAS DE CONTROL URBANO



Sin bien el argumento del "todes somos turistas" es insostenible y resuena más bien con las ideas expresadas por les conductores cuando quieren hacer creer que sus intereses son los mismos que los de la ciudadanía en general (según el INE, un tercio de la población española no puede irse de casa de vacaciones ni una semana al año por motivos económicos), tampoco parece razonable no aceptar que, como dice Jorge Dioni, "el turismo es una práctica democrática". Y aunque sea de una idea concreta de democracia, imperfecta y muy mejorable en su estado actual, eso no permite negar la relación entre la movilidad masiva (turística y no turística) y el desarrollo de ciertos aspectos de la idea de libertad y democracia. Es decir, aunque haya que repensar todo el sistema turístico en términos ambientales, urbanos, económicos, culturales, etc., al menos para enfrentarse a los dos grandes retos actuales que plantea (el impacto de la movilidad masiva en la crisis climática y el impacto del turismo masivo en la vida en las ciudades), es muy difícil pensar en un mundo deseable en el que no exista la posibilidad de una movilidad universal (para todas las personas) y global (en todos los lugares).

Si hay un concepto especialmente negativo de entre los múltiples que ha conseguido introducir en las agendas políticas la industria turística es el del "turismo de calidad": una idea que básicamente viene a decir que hay ciudadanes de más y menos calidad y que no parece tener ningún buen recorrido sabiendo en qué terminan todos los caminos que empiezan diferenciando a las personas en esos términos. Desde esa perspectiva, les turistas son personas sobre las que hay una presunción de gasto y, si esta no se cumple, no pueden ser considerades "de calidad". Una lógica absurda que, ante la afrenta del modelo que hace que el turismo exprima y capitalice al territorio y a sus habitantes, responde intentando que sea el territorio y sus habitantes los que expriman y capitalicen también al ciudadane-turista. Un círculo sin salida que en realidad es coherente con el hecho de que las zonas más dependientes de la industria turística sean igualmente las más pobres, pues el empleo y los sueldos precarios que genera se traducen además en la detracción de recursos y personas de otras actividades más productivas y escalables en términos capitalistas, por lo que no se puede competir como sector más que empeorando las condiciones de les trabajadores, aumentando la masificación o convirtiendo a las personas en turistas "de calidad", lo que no puede ser otra cosa que que gasten más dinero.

En realidad, la idea de la tematización urbana está relacionada con el control* y con la primacía de ideas como la del turismo de calidad: el parque temático urbano no es un lugar habitado por ciudadanes, sino por agentes que vienen, ven, consumen y se van. Todas estas cuestiones parecen estar determinadas por la conceptualización de un estatus diferencial para les turistas que invita a entenderlos como algo ajeno a la idea de ciudadanía: como una abstracción del dinero andante o como una imagen virtual tipo Sims controlada por un touroperador o por la Xunta de Galicia. Con la crisis climática como fondo mediador de toda idea de futuro humano, mientras sea política y tecnológicamente posible parece que el turismo seguirá siendo una realidad global. Es en este contexto en el que parece importante empezar a entender el turismo como una forma o un tiempo de vida contemporánea sin más, afrontando decididamente los impactos materiales locales y globales de la industria turística sin dejar de reconocer en ningún momento la condición de ciudadanes de les turistas.

* De hecho, en términos de control el centro histórico de Santiago lleva años acercándose a esa condición de escenario mediante la instalación de todo tipo de cámaras de videovigilancia, tanto públicas como privadas, que hace que muy pocos de los posibles recorridos no estén controlados por algún tipo de dispositivo.

Una de las estrategias de control turístico que se comienzan a imaginar e implementar, por ahora en forma de recomendaciones en códigos de buenas prácticas (aunque podría tener perfectamente una voluntad futura de carácter normativo) es la idea del derecho a la "calidad visual" del patrimonio, un concepto muy problemático que entiende al patrimonio urbano como una realidad en conflicto con actividades humanas ordinarias como comer o dormir.



Grupo de personas durmiendo junto a la Catedral en la plaza de A Inmaculada
Fotografía: Autoría desconocida (28/07/2023, 08:10 h) | La Voz de Galicia (28/07/2023)



El estado actual de esta cuestión se puede ejemplificar con dos casos recientes en los que se denunció mediáticamente a grupos de personas identificadas como turistas por dormir a la intemperie en el entorno catedralicio. Por una parte, una fotografía publicada por La Voz de Galicia a finales de julio de 2023 en la que se observa a un grupo de peregrines que pasaron una noche a la intemperie (en sacos de dormir sobre el suelo) junto a la Catedral en la plaza de A Inmaculada. Una imagen, tomada a las 08:10 de la mañana, que fue compartida en las redes sociales por muchas personas, incluso por perfiles importantes como El Barroquista, criticando lo que consideraban una actividad incívica, un abuso y un ataque en toda regla al patrimonio que dañaba la imagen del entorno catedralicio de Santiago de Compostela.

Por otra parte, un año después de esta foto-denuncia, los medios vuelven a difundir otro documento gráfico en la misma línea, esta vez un vídeo realizado y difundido originalmente en la cuenta de Instagram compostelaresiste por un vecino de la ciudad que se graba mientras increpa a unas personas que estaban durmiendo, también a la intemperie y en sacos de dormir, en las escaleras de la plaza de As Praterías. Un paso significativo no solo por la acción en concreto, sino por las decenas de comentarios que suscitó en las redes sociales denigrando a estas personas, apoyando la acción del denunciante y pidiendo más medidas punitivas y de control, siempre en nombre de la condición de Patrimonio de la Humanidad de Santiago: "Mi ciudad no es un circo" repite varias veces el denunciante. Aunque muchos de los comentarios eran de perfiles conservadores o ultraderechistas, el debate está tan escorado que un perfil definido como "republicano, feminista y siempre antifascista" acababa su comentario sobre el vídeo con un directo "Ascazo de gentuza" en referencia a les cuatro portugueses durmiendo.

Tres días después de la publicación de la primera imagen en 2023 el Ayuntamiento presentaba una campaña de turismo sostenible donde se destacaba el concepto "Santiago de Compostela, Patrimonio de la Humanidad", la palabra "Frágil" y el lema "Tienes el derecho a disfrutarlo y la obligación de cuidarlo". Como parte de la campaña se introducía un código de buenas prácticas entre las que estaba el punto "Calidad visual", un concepto que quedaba resumido con la frase "El paisaje urbano que te rodea tiene un valor excepcional: no es un área de picnic ni una zona de acampada".

Es muy significativo sobre el enfoque del asunto que en este tipo de noticias-denuncia y de campañas municipales se hable de dormir y comer, cuestiones humanas básicas, como "pícnics" y "acampadas". Las próximas acciones del Ayuntamiento permitirán evaluar si estos conceptos son un simple eufemismo para referirse a comer y dormir en general o si se refieren a una forma concreta en la que se pueden materializar ambas actividades. Es decir, si se intenta avanzar hacia una prohibición total de estas actividades humanas elementales, identificadas como incívicas, o si se intenta proponer una diferenciación entre actividades propias del espacio público y otras que entren en conflicto con su esencia o con otras normativas, como la diferencia entre dormir a la intemperie con un saco o una manta y dormir en una tienda de campaña, o como entre preparar una comida caliente con aparatos de cocina portátiles y comer en la calle cualquier cosa.

Por supuesto, tampoco parece extraño que surja esta pulsión por los derechos visuales en un momento donde la mirada y las estéticas contemporáneas se la juegan en campos como Instagram, un espacio donde quizás el bocata de mortadela o el saco de dormir como fondo tienen un difícil acomodo. Y además no son solo una afrenta en términos estéticos, sino que su denuncia también es acorde con el momento de auge de los planteamientos políticos basados en el concepto "ley y orden", una idea que suele remitir a los autoritarismos que se reproducen por buena parte del mundo en la actualidad, pero que mediada por un proceso sistemático de más de dos décadas de conformación de la opinión pública gallega contra el denominado "feísmo" por parte del Gobierno autonómico y el principal grupo mediático al que subvenciona (la Corporación Voz), hace que todos los partidos políticos puedan dar por buena una idea de estas características sin problema.

Además, la crítica a las prácticas populares como comer y dormir junto al patrimonio siempre va a contar con el apoyo, como mínimo, del sector hotelero y hostelero. Por supuesto que el número de personas que duermen en las calles de Santiago pudiendo económicamente no hacerlo es ridículo y no tiene ningún impacto en la cuenta de resultados de los alojamientos turísticos, pero su coincidencia con las quejas habituales del sector relativas a que la gente "visita" Santiago pero no hace "turismo" porque no se quedan a dormir, hace más percibible su impacto y ayuda a conformar la opinión pública sobre el asunto.

En cualquier caso, las ideas que convocan estás imágenes del patrimonio vivido son mucho más interesantes y urbanas que las que sugieren sus críticas. Y desde este punto de vista, la importancia de que la historia sea presente a través de la vivencia del patrimonio se contradice con el avance hacia la consolidación de ese supuesto derecho a la "calidad visual" en las ciudades, siempre frente a otras actividades populares consideradas menores en comparación a la observación inmaculada del patrimonio: un camino ingenuo en lo cultural, irracional en lo urbanístico y peligroso en lo político.

Así pues, desde la perspectiva de la ciudadanía visitante o turista, en el taller se cuestionó ese concepto de "calidad visual" que se empieza a introducir en las guías y recomendaciones de protección patrimonial, una herramienta de control que parte de conceptualización como problemáticos e ilegítimos de los cuerpos turistas cuando se comportan como simples humanos que comen, juegan o duermen haciendo uso del espacio urbano. A través de estos dos casos y de la identificación de todos los usos concretos asimilables a ellos, se trabajó sobre las domesticidades turísticas que territorializan el patrimonio cultural en las ciudades y que, como casi siempre en los casos de conflictos urbanos de este tipo, implican prácticas autónomas no vehiculizadas a través de la intervención del Estado o del mercado. Un conjunto de usos a los que, como mínimo, parece imposible no reconocerles una conexión con el patrimonio más intensa y que se sitúa en otra esfera que la de la visita guiada y las fotos de rigor.

Otra perspectiva desde la que contextualizar estas actividades urbanas cuestionadas es la de las asimetrías entre la ciudadanía residente y visitante. Por una parte, en relación al patrimonio y a su disfrute, les turistas están caracterizades por ser ciudadanes con tiempo libre y ganas de conocer y visitar lugares, condiciones que la vida laboral ordinaria tiende a eliminar o a disminuir de forma muy sensible.

Por otra parte, y en términos más directamente relacionados con el caso de estudio, les turistas están siempre, por su condición de clientes de servicios de vacaciones y por lo tanto dispuestes a gastar más que en su vida cotidiana, en una posición de poder económico con respecto a les residentes (ya sea desde la perspectiva de les trabajadores o de les vecines en general), aunque esta posición pueda ser muchas veces solo temporal y coyuntural al tiempo turístico. Además de la lectura que sugiere desde los impactos materiales del turismo en las ciudades (principalmente en términos de acceso a la vivienda y de distribución de los usos urbanos), esta cuestión tiene también una lectura muy significativa desde el tipo de prácticas sociales que empiezan a ser cuestionadas.

Así, si en términos económicos es clave esa asimetría en la capacidad de gasto (los precios suben en las zonas turistificadas porque se trata a las personas como ciudadanes que pueden o se permiten gastar más y no como vecines), es importante pensar en los momentos y espacios turísticos donde no se produce esa condición coyuntural e involuntaria de poder de unes ciudadanes sobre otres. Y es precisamente en el tipo de prácticas señaladas en las que al menos esa diferencia trascendental en el poder adquisitivo se difumina: en el momento de comer, jugar, estar o dormir en el espacio urbano, les turistas son iguales a la ciudadanía residente. Es decir, mientras se clama por convertir a estas personas en turistas "de calidad", es precisamente todo lo contrario, las actividades turísticas "de mochila" o "de bocadillo", lo que permite imaginar la posibilidad de una simetría conceptualmente similar en el resto de usos urbanos en los que el turismo está generando un conflicto en términos económicos.

En este sentido, la respuesta a la clásica pregunta sobre qué pasaría si todo el mundo decidiéramos comer o dormir en la calle parece sencilla: no pasaría nada extraño, adaptaríamos la ciudad para que nos permitiera hacer lo que queramos hacer las personas en cada momento histórico. Y si lo que nos gusta es comer, jugar y dormir en la calle, es difícil de creer que no pudiéramos inventar la manera de adaptar la ciudad a nuestras nuevas formas de vida. En este sentido y para el caso concreto de los grupos de turistas que comen en la plaza de O Obradoiro, parece que la única manera contemporánea de enfocar un asunto así sería pensar que si tanta gente decide comer en el suelo de la plaza es que se trata de una experiencia socialmente deseable, por lo que la primera política pública que debería ponerse en marcha no es desde luego la de intentar eliminar esta práctica popular, sino la de garantizar su accesibilidad haciendo que esta experiencia pueda ser también vivida por las personas que por cuestiones de movilidad o cualquier otra razón no puedan o no deseen comer en el suelo. ¿Qué problema habría en diseñar e instalar el mobiliario urbano necesario (mesas y bancos móviles) para que existiera esta posibilidad en un espacio de unos 6.000 m²?

Y es que, además, en una vuelta de tuerca que no parece tampoco inverosímil, es posible que la ciudadanía residente empezara a reservar sitio en esas mesas a primera hora para hacer comidas colectivas en la plaza y se comenzara así a renovar su vivencia cotidiana del punto cero de la masificación turística. Como comentó Xurxo Insua tras el taller, este tipo de usos son también muy significativos desde el punto de vista discursivo, ya que si en relación al turismo es hegemónica la idea del goce individual, son estas prácticas asociadas al turismo masivo las que representan la mayoría de las ideas identificables con el goce colectivo.



Imagen de la exposición "Heritagers"
Comisario: Fernando Agrasar | Equipo: Laura del Monte, Beatriz Ascanio, Aldara García y Cecilia Martínez
Delegación de A Coruña del COAG (15/12/2023 - 19/02/2024)



Un último caso a comentar. En diciembre de 2023 se inauguraba en la Delegación de A Coruña del COAG la exposición "Heritagers", comisariada por el arquitecto y profesor Fernando Agrasar y formulada como "una reflexión sobre el patrimonio arquitectónico y el turismo, sobre la progresiva banalización del patrimonio construido y su transformación en bien de consumo", un debate que se planteaba a través de una serie de diez composiciones fotográficas en las que se retrataban diferentes actividades consideradas dañinas o incívicas realizadas en lugares y elementos patrimoniales: desde hacerse un selfie agarrándose a una escultura, hasta bañarse en una fuente, pintar un grafiti o colocar una lona publicitaria de Idealista sobre una fachada. En una de las imágenes de la exposición se podía observar a una pareja comiendo y fumando mientras están sentades en unas escaleras "patrimoniales" (aunque las imágenes tienen una voluntad genérica, fueron realizadas en el Pazo de Mariñán y en la sede de la Real Academia Gallega de Bellas Artes). Además de no estar sentades de cualquier manera, sino apoyada en un muro ella y semitumbado en las escaleras él, en los escalones están apoyadas varias bolsas de snacks, una botella de refresco de dos litros, la bolsa genérica con la que habrán traido todo, el mechero y la bolsa de filtros del tabaco de liar y varias patatas fritas tiradas. Aunque quizás llegase con los cigarrillos, el tipo de comida y la actitud de sus posturas y miradas, la vestimenta elegida para ambas personas tampoco deja lugar a dudas: no se está viendo a les vecines de un buen barrio.

Quizás esta imagen lo resuma todo: sea como sea, tanto si es la primera vez que están ahí (en principio la exposición habla del turismo) como si paran ahí a menudo, lo que se está observando es una relación no turística con el patrimonio: dos personas que, todo lo contrario a consumir (como quiere denunciar la exposición), están viviendo el patrimonio. Por eso queremos saberlo todo de la pareja que come y fuma y de su relación con esa arquitectura (¿vienen desde lejos o es una excursión desde la periferia al centro de la ciudad? ¿por qué eligieron sentarse justo ahí, por sus condiciones concretas o porque no había más sitios para sentarse en los alrededores? ¿y si no son turistas? ¿es su lugar como pareja o paran aquí con más amigues? ¿son trabajadores de la casa descansando o les hijes de les dueñes del Pazo escondiéndose?). No hay ningún futuro deseable, tampoco para el patrimonio, sin la posibilidad de contemplar y la sensibilidad para apreciar un acontecimiento tan ordinario y sublime como este.



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PRESENTACIÓN INICIAL



Aunque el desarrollo del taller no quedó documentado, se comparten las imágenes de la presentación inicial realizada en la Escola Unitaria. Se trata de una recopilación muy básica que ni siquiera abarca todos los temas introducidos en las notas compartidas anteriormente, por lo que esta condición inacabada y el enorme interés y actualidad del debate sobre el turismo en Santiago de Compostela hacen que estemos deseando tener otras oportunidades para continuar este trabajo próximamente.






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OTROS MATERIALES



Por último, se comparte el enlace a un artículo fantástico escrito por Brais Estévez (geógrafo e investigador en la USC, además de compañero y amigo) y publicado unos días después de su participación en el taller como miembro de la Asemblea Aberta do Matadoiro:


Habitar o desencontro: Patrimonio e turismo –ou circo, goce e extimidade– en Santiago de Compostela  |  Praza.gal  |  04/10/2024


Se trata de un artículo donde profundiza en muchos de los aspectos hoy interpretados como problemáticos en las relaciones turismo-patrimonio y residentes-visitantes desde un conocimiento teórico y de la ciudad (donde reside en la actualidad) muy amplio, por lo que es un placer que el taller sirviera para animarlo a estructurar sus ideas y continuar el pensamiento colectivo sobre un tema del máximo interés contemporáneo, tanto para el caso concreto de Santiago de Compostela como a nivel global.



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CRÉDITOS



PROYECTO

Ergosfera (Partidarios da Cidade Sociedade Cooperativa Galega)


COLABORACIÓN

Asemblea Aberta do Matadoiro + Escola Unitaria


ENCARGO + FINANCIACIÓN

Programa Cultura y Ciudadanía / Subdirección General de Cooperación Cultural con las Comunidades Autónomas - Ministerio de Cultura - Gobierno de España


AGRADECIMIENTOS

- A Xiana Iglesias, Fran Quiroga, Brais Estévez, Ruth Varela, Andrés Cruz, Eduardo Cruz, Manuel Cuervo y Xurxo Insua, por las conversaciones mantenidas estos últimos meses sobre la vida urbana y los impactos del turismo en Santiago de Compostela.

- A todas las personas participantes en el curso de verano Xeografías raras: reimaxinar os territorios urbanos nun planeta alterado (USC, 8-12 de julio de 2024), por dar lugar a los interesantes debates sobre el turismo en el caso concreto de Santiago de Compostela que permitieron imaginar este proyecto.

- A Brais Estévez, Clara Torréns y David García de la Asemblea Aberta do Matadoiro, por colaborar en el taller contándonos el proceso que están desarrollando para reencantar el edificio de O Matadoiro y por sus reflexiones respecto a su papel en el debate actual sobre el turismo en la ciudad.

- A Fernando Lema y Gonzalo Suárez de la Escola Unitaria, por acogernos en su maravilloso espacio.

- A todas las personas asistentes al taller, varias más de las inscritas inicialmente, por su participación y comentarios durante su desarrollo.

- A Beatriz Noya, por su generosidad al enviarnos un correo sobre su experiencia y varios documentos gráficos sobre el tema de estudio a pesar de no poder asistir finalmente al taller.

- A todo el personal del programa Cultura y Ciudadanía, por la invitación para realizar el taller, por su amabilidad y generosidad en todo lo referente a su desarrollo y por la organización de un encuentro que fue fantástico a muchos niveles.


LICENCIA

Toda la documentación producida como parte de este proyecto se puede utilizar y transformar libremente y para cualquier fin bajo una licencia Creative Commons Atribución - Compartir igual 4.0 Internacional (CC BY-SA 4.0).


WEB

Esta página web, realizada por Ergosfera, fue publicada el 28 de agosto de 2024 y su última actualización se realizó el 9 de octubre de 2024.



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El patrimonio vivido: cotidianidad y domesticidad en los tiempos del turismo masivo   |   Ergosfera