Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña


Versión completa del artículo1 incluido en el libro
Metro·Mix: Proximidad y mixticidad para una ciudad saludable,
de Carles Crosas Armengol (UPC) y Eulàlia Gómez-Escoda (UPC),
editado por RU Books / Recolectores Urbanos
y publicado en diciembre de 2024


Iago Carro / Ergosfera
Septiembre de 2024



1.- El barrio de A Agrela.


1.1.- Introducción.

A Agrela es el barrio más extenso de la ciudad de A Coruña2. Un tejido no residencial de origen industrial cuyo interés contemporáneo radica en su capacidad para acoger una intensa actividad urbana y una mezcla de usos cada vez más compleja y diversa (y que sirve además como atractora de otros usos populares, autónomos o informales). Dos cualidades posibilitadas por sus diferencias formales y funcionales con respecto a los tejidos residenciales más reconocidos como urbanos, condiciones a su vez derivadas del proceso urbanístico que lo ha ido conformando desde la mitad del siglo pasado.

Este tipo de tejido implica una alta fexibilidad para acoger programas de todo tipo, incluso los normalmente expulsados a las periferias, en un ámbito muy central en la escala metropolitana. Una flexibilidad que permite entender su interés no únicamente desde la observación de su realidad actual, sino desde la imaginación de lo que podría llegar a ser un territorio con una riqueza material (arquitectónica, urbana y naturocultural) más basada en la flexibilidad y lo productivo que en la historia o el patrimonio convencional. Se trata de un lugar, por poner un ejemplo, parecido a muchas zonas de Los Ángeles, un territorio donde puede no pasar nada, pero donde puede pasar de todo sin que su urbanidad vaya ofreciendo pistas previas de que se acerca el acontecimiento.

Las siguientes notas sobre el caso de A Agrela pretenden aportar una reflexión en el marco de los estudios sobre la mixticidad urbana a partir de un caso particular, aunque seguramente muy similar al proceso de evolución urbana de muchos otros polígonos originariamente industriales y que hoy acogen múltiples usos sociales, diferentes pero de intensidad y complejidad comparable a la de otros tipos de tejidos urbanos.


1 Este artículo está basado en la presentación homónima "Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña", realizada por Ergosfera el 21 de junio de 2024 en el Seminario de Investigación METRO·MIX: Proximidad y mixticidad urbana para una ciudad saludable, organizado por el Laboratorio de Urbanismo de Barcelona en la ETSAB (UPC). A su vez, esa presentación estaba basada en los materiales producidos durante el desarrollo del proyecto Agrela – Obradoiro de exploración urbana, desarrollado por Ergosfera en 2021 como parte de Nocturnia, un programa de ocio saludable para la juventud impulsado por la Concejalía de Igualdad, Bienestar Social y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de A Coruña.

2 La superficie de A Agrela según la delimitación realizada en el proyecto Agrela – Obradoiro de exploración urbana (Ergosfera, 2021) es de 245 hectáreas. Se puede comparar su superficie con la del resto de barrios de la ciudad en la cartografía "Os barrios da Coruña. Identificación e clasificación provisionais (Decembro de 2016)", realizada como parte del proyecto de reorganización del municipio de A Coruña en distritos (Ergosfera, 2015-2016).



1.2.- Aproximación al origen histórico-urbanístico del barrio.

A Agrela es un lugar en constante transformación desde hace más de medio siglo: tras un origen rural que poco a poco se fue acercando a la condición de borde urbano, una industrialización semiconsumada, pero que no le impidió convertirse en uno de los principales polígonos industriales de Galicia y que implicó una tabula rasa total, y un proceso de terciarización que comenzó ya antes de finalizar su urbanización como polígono, A Agrela es hoy un barrio más de la ciudad con una vida urbana compleja y con espacios y actividades frecuentables por cualquier persona.

El proceso histórico-urbanístico que derivó en la situación actual se inicia una vez desechada la ría de O Burgo como ámbito de expansión industrial para A Coruña, con lo que su situación en A Agrela, que ya refleja de forma inicial el Plan General de Alineaciones de 1949, es bastante inexorable: era la gran extensión de terreno de topografía suave en la primera periferia de la ciudad y se situaba cerca de la nueva estación de tren.

Así, hasta mediados del siglo XX, lo que hoy se entiende como A Agrela era un territorio estructurado por las funciones agrícolas y poblado por pequeños núcleos como A Infesta, A Fontenova, O Regueiro, A Torre das Vellas, O Curro, O Barrio Novo, A Igrexa o la propia A Agrela.

Esta realidad comenzó a desaparecer con la instalación de una subestación eléctrica en 1957, lo que permitió la aparición de las grandes industrias pioneras en la zona de Bens (la refinería de petróleo y las fábricas de aluminio y de grafitos), y con la construcción de la carretera de A Agrela a A Moura (hoy calle Newton), que involuntariamente se convirtió en el primer trazo urbanístico del futuro polígono3, ya que es la vía sobre la que se apoyan las primeras industrias que se instalan en la zona de A Agrela entre finales de los años 50 y principios de los 60.

Una vez instaladas las grandes industrias en Bens y las primeras en A Agrela, la urbanización del territorio entre estas y la ciudad como expansión industrial ordenada es la única opción razonable. 1964 es el año que consolida esta inercia industrial de la zona con la inauguración de la refinería y con la declaración de A Coruña como Polo de Desarrollo Industrial, lo que provocó su completa transformación urbanística. Ese mismo año se aprobaba ya el Plan Parcial del denominado inicialmente como Polígono Industrial de Bens, un instrumento necesario ya que poco más de una década después del Plan de 1949, todo el crecimiento industrial que se había producido en esta zona oeste de la ciudad lo había hecho fuera del ámbito zonificado en el plan como de expansión industrial.

Proyectado como polígono para la gran industria desde una planificación de escala y agencia estatal (Gerencia de Urbanización), el Plan Parcial no encaja con los deseos y necesidades de buena parte de la industria local, por lo que ya prácticamente desde el inicio de su desarrollo comienza a evolucionar paulatinamente y siempre en la dirección de aumentar los tipos de usos desarrollables hasta llegar a la situación actual.


3 La carretera de A Agrela a A Moura (hoy calle Newton) fue además la primera conexión transversal entre las grandes vías radiales de entrada a la ciudad, una cuestión cuya importancia sobresale si se piensa que se trata de una vía previa a la construcción de las rondas de Nelle y Outeiro, las dos grandes vías urbanas que hoy estructuran una gran parte de A Coruña.



2.- La mixticidad urbana desde A Agrela contemporánea.


La complejidad de la ciudad contemporánea sugiere que para representar la mixticidad urbana hay que atender, no solo a la diversidad de usos formales en un espacio acotado, sino también a otras cuestiones con un impacto urbano significativo. La realidad programática de A Agrela en la actualidad permite una lectura de la mixticidad urbana como una cuestión múltiple que se puede estudiar al menos desde cuatro perspectivas, partiendo de la mezcla de usos formales y planteando tres desplazamientos conceptuales complementarios: de lo formal a lo informal, del espacio al tiempo y de la escala única a la multiescalaridad.





A Agrela | Obradoiro de exploración urbana | 2021 | Cartografía de intereses urbanos en el barrio
Presentación "Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña" (Barcelona, 21/06/2024)
Cartografía digital (Ergosfera, 01/07/2021)



2.1.- La mezcla de usos formales.

A Agrela es hoy un barrio donde se mezclan los usos propios de su origen industrial y una serie de actividades terciarias, comerciales y dotacionales que han ido ganando peso con el paso del tiempo.

Así pues, además de fábricas, talleres, almacenes, mayoristas, espacios logísticos, concesionarios y todas las actividades que hasta el siglo pasado era común encontrar en los polígonos industriales (incluyendo equipamientos como un campo de fútbol municipal o la unidad asistencial de drogodependencias), el proceso de transformación de las últimas décadas ha implicado la aparición de nuevos usos: múltiples instalaciones deportivas y de ocio activo, locales de hostelería (cafeterías, restaurantes e incluso un pub), superficies comerciales de escala local, metropolitana y regional, así como otras actividades estanciales, desde varias iglesias evangelistas (uno de los usos más sorprendentes y explicativos de la flexibilidad de la tipología nave industrial) hasta tanatorios, hoteles o museos.

Para hacerse una idea de la actualidad de A Agrela, la última apertura mediática a nivel local fue el Umi Sushi, un gran restaurante asiático inaugurado en enero de 2024 e instalado en una nave industrial reformada; y el último anuncio publicado, también muy significativo, es el proyecto de la decimocuarta estación de servicio en A Agrela, también automática como la mayoría de las instaladas en el barrio en los últimos años. Ya en una escala mayor, las dos obras más importantes que se están construyendo en estos momentos son una gran superficie comercial llamada Breogán Park, en la parcela y tras la demolición del antiguo centro comercial Dolce Vita (2008-2014), y la sede de la compañía local Estrella Galicia frente a su fábrica y museo, en la parcela y tras la demolición del antiguo centro comercial Comcor (2003-2019). Obviando por un momento el disparate en términos medioambientales que implican estos dos casos de demolición de grandes edificaciones con vidas útiles tan cortas, el alto grado de flexibilidad o de cambio de A Agrela es muy significativo y salta a la vista si se intenta pensar en qué otro barrio cambiarían dos piezas de este tamaño dos veces en tan poco tiempo.


2.2.- La presencia de usos ajenos a las actividades formales.

Además de estos lugares concretos y formales, el grado de mixticidad urbana de A Agrela también se basa en la relevancia y diversidad de los usos ciudadanos que se desarrollan en el resto de los espacios urbanos del barrio. La centralidad y la creciente condición urbana del ámbito favorecen la aparición de todo tipo de prácticas sociales no planificadas, tanto formales como informales, tanto legales como ilegales y tanto recientes como de largo recorrido histórico4.

Se trata de prácticas que pueden ser más o menos aceptadas socialmente, como la estancia de las ovejas y gallinas de Lolo en los espacios libres sobre el oleoducto5; las clases de conducción en sus calles, formales en horarios laborales e informales en el resto; los nuevos fenómenos, muchas veces vinculados a la juventud, como el de los lugares de "pícnic motorizado" en los alrededores de los restaurantes de comida rápida; o la instalación y autogestión de pequeñas construcciones para colonias felinas.

Pero también pueden ser prácticas que planteen una enorme variabilidad en su grado de conflicto con la moral hegemónica o la legislación, como las zonas de pegada de carteles o de realización de grafitis; las verjas rotas o dobladas para crear atajos peatonales entre ámbitos desconectados; los puntos estratégicos para realizar cortes de tráfico en las manifestaciones; los espacios bajo viaductos utilizados como lugares de ocio juvenil, como refugios de supervivencia o como puntos de consumo de heroína; o las edificaciones donde se ejercía la prostitución o trabajo sexual de forma clandestina.

Además, en términos más generales y derivado de su creciente reconocimiento como barrio de la ciudad, A Agrela es ya un lugar en el que es normal encontrar gente simplemente paseando o corriendo por sus calles, por lo que parece que surgirán cada vez más conflictos entre los usos peatonales y los motorizados por la ocupación de las aceras por vehículos, así como demandas de transporte público o de espacios libres acordes a esta renovada condición urbana6.


4 En relación a la informalidad, una cuestión destacable es que uno de los vectores de acción más trabajados por la asociación empresarial de A Agrela desde su creación fue la eliminación de todo rastro de urbanidad no ordenada del territorio: desde las viviendas precarias donde vivían familias mayoritariamente gitanas, hasta el mercadillo semanal que se celebraba en sus calles, insistiendo además durante años en la necesidad de que el barrio estuviera vigilado por seguridad privada como si no fuese parte de la ciudad. El tratamiento de estas cuestiones por parte de la asociación se puede consultar en el libro 50 años de historia. Asociación de Empresarios de Agrela. 1973-2013 (Deputación da Coruña, 2013).

5 Sobre el caso del oleoducto de A Coruña se pueden consultar los materiales del proyecto Dentro pero fuera de la ciudad: el oleoducto de A Coruña (Ergosfera, 2009-act.).

6 Entendiendo aquí por "renovada condición urbana" el reconocimiento de la posibilidad de apropiación por los usos más vinculados a la clase media real o aspiracional en contraposición a su visión como enclave restringido a la clase trabajadora.



2.3.- Los tiempos y la continuidad de la actividad urbana.

Respecto a cómo se entiende la mixticidad urbana, un parámetro de enorme relevancia es el del horario y la continuidad en las actividades urbanas, es decir, ampliar el estudio de los usos desde la perspectiva del espacio a la del tiempo.

En este sentido, en A Agrela existe una importante diversidad de tipos de actividades que pueden estar en funcionamiento durante las 24 horas, ya sean de acceso público o no: restaurantes de comida rápida (el autoservicio del McDonald’s funciona de forma continua durante los fines de semana), estaciones de servicio, a veces con tiendas de conveniencia y casi siempre con lavaderos (un uso en crecimiento en la actualidad y que puede tener o no personal durante las noches), tanatorios, hoteles, servicios de emergencia (bomberos y ambulancias), servicios urbanos (recogida de basura) y fábricas en funcionamiento por turnos durante las 24 horas.





A Agrela | Actividades en funcionamiento durante las 24 horas
Presentación "Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña" (Barcelona, 21/06/2024)



Aunque no disponer de actividad durante las noches es una de las críticas clásicas hacia los tejidos no residenciales, lo cierto es que A Agrela dispone de más lugares abiertos o en funcionamiento generando flujos que muchos otros barrios, tanto los comentados que funcionan durante las 24 horas, como otras actividades que cierran más tarde del horario comercial habitual (como las instalaciones deportivas) o aquellas cuya apertura es muy temprana (como el Mercado de Frutas y otros servicios logísticos).


2.4.- La multiescalaridad del concepto mezcla de usos.

Por último, otra cuestión relevante es que la diversidad o mixticidad urbana se puede leer desde muchas escalas: desde la parcela, la manzana, el barrio o cualquier otra delimitación de escala peatonal, hasta la ciudad, el área metropolitana o la región.

Frente a la identificación de la imagen de los tejidos de grano fino comercial en planta baja como única representación de la mezcla de usos, en A Agrela se puede observar una mezcla basada en las piezas medianas, grandes y muy grandes. Una mezcla a nivel interno, como barrio cada vez más complejo, pero también parte de la mezcla a nivel urbano y metropolitano, ya que esta pieza en su conjunto aporta sin duda diversidad desde el análisis desde esas escalas: es un barrio formal y funcionalmente diferente al resto, por lo que los usos que acoge son también diferentes y aportan una riqueza social y urbana muy relevante cuando se analiza la ciudad al completo.

Aunque solo tienda a percibirse su diversidad desde las escalas más grandes, es importante avanzar en la representación de este tipo de tejidos sin vivienda como espacios urbanos diversos y complejos que pueden participar de la idea de mixticidad urbana sin problema.



3.- ¿En qué se basa la mixticidad urbana en A Agrela?


Las condiciones urbanas que generaron la posibilidad de esta mezcla de usos tan interesante y atractiva son principalmente su situación de centralidad metropolitana y la diversidad posibilitada por sus condiciones urbanas estructurantes: la organización parcelaria, la red viaria y de espacios de acceso público y los usos permitidos y prohibidos por el planeamiento urbanístico.





A Agrela | Centralidad metropolitana y multiescalaridad del concepto mezcla de usos
Presentación "Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña" (Barcelona, 21/06/2024)



3.1.- Centralidad metropolitana.

A Agrela se sitúa en una posición muy central a escala metropolitana y con una mejorable pero intensa continuidad con la trama urbana consolidada de la ciudad. Esta situación es la condición de posibilidad para su complejización programática:

  • Por una parte, porque implica la cercanía a ámbitos con una gran densidad de población: A Agrela se sitúa en completa continuidad o contigüidad con la trama urbana de A Coruña y anexo además a barrios muy densos y poblados como O Ventorrillo, Agra do Orzán, Sagrada Familia y Os Mallos. Y tiene aún mucho margen de mejora en su conexión peatonal con otros barrios muy cercanos7, tanto hacia los ya situados en el vecino municipio de Arteixo como Meicende, O Petón o A Revolta, como hacia el Polígono de Elviña, O Birloque, Matogrande o Xuxán.

  • Y por otra parte, por la multimodalidad de las posibles formas de movilidad para llegar al barrio: peatonal, bicicleta, patinete, transporte público (varias líneas de autobús urbano y tres paradas de taxi) y vehículo particular (en una proporción aún muy desequilibrada a favor de este último, pero transitando poco a poco hacia otro modelo).

    Su situación implica así un alto grado de accesibilidad y conectividad local, urbana, metropolitana y regional, pues está en contacto con los grandes flujos urbanos: ya en un origen, nace en un importante lugar de paso conectado a las vías preexistentes de conexión con Arteixo, Carballo y la Costa da Morte. En la actualidad, son varias las grandes vías que conectan el barrio con el resto de la ciudad y del área metropolitana, vías con diferentes formalizaciones como la carretera de los Baños de Arteixo, la avenida de Fisterra, la calle Severo Ochoa y la avenida de Salgado Torres o la Tercera Ronda, esta última con un importante papel simbólico, ya que la situación de máxima centralidad metropolitana del barrio entró en una nueva fase con su inclusión perceptiva en el centro urbano que implicó la inauguración de esta infraestructura en 2015, una clásica vía rápida de circunvalación que por fin dejaba a A Agrela dentro de una idea percibible de ciudad compacta y continua.

    Algunas de estas grandes vías han ido ganando urbanidad con el paso de los años y la incorporación de aceras y/o de carriles-bici, aunque en general este proceso está siendo muy lento por la falta de reconocimiento de las primeras periferias y de entendimiento de la escala metropolitana. En este sentido, incluso hay vías que en los últimos años se han hecho más agresivas para todo tránsito no motorizado, como la avenida de Salgado Torres.

    Desde la perspectiva infraestructural hay una última cuestión significativa: la vía de ferrocarril abandonada que atraviesa el barrio y que, a parte de como espacio urbano que hoy acoge usos informales, puede ser fácilmente leída como una oportunidad de futuro en términos de movilidad.





A Agrela | Continuidad y contigüidad urbana
Presentación "Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña" (Barcelona, 21/06/2024)



Estas dos condiciones permiten a su vez la aparición de dos cuestiones clave para la vitalidad urbana: la masa crítica y la diversidad social (de comunidades, clases, géneros, edades, etc.). Cuestiones que a su vez mantienen una relación simbiótica de ida y vuelta con la mezcla de usos: la diversidad de usos genera masa crítica y diversidad social en la misma medida en la que la masa crítica y la diversidad social fomentan la mezcla de usos.


7 Igualmente, es muy mejorable la conectividad interna en el barrio, ya que hay dos infraestructuras que funcionan como barreras urbanas y que producen una división en tres zonas sensiblemente desconectadas: la carretera de los Baños de Arteixo y la vía de ferrocarril abandonada.


3.2.- Condiciones urbanas estructurantes.

A esta condición de centralidad metropolitana se le unen una serie de elementos con un papel igual de relevante en la posibilidad de la mezcla de usos en A Agrela: por una parte, las condiciones estructurantes de su forma urbana, básicamente el parcelario y la red de espacios de acceso público, y por otra, las condiciones de uso, delimitadas por los usos permitidos y prohibidos por el planeamiento urbanístico. Tres elementos completamente vinculados y que fueron cambiando a lo largo del tiempo de forma no lineal pero siempre paralela y determinada por la historia urbanística del barrio.

Como se comentó anteriormente, el plan inicial del polígono estaba pensado para acoger proyectos de gran industria, una condición que no respondía a los deseos y necesidades de escala de las empresas locales. En el Plan Parcial Remodelado de 1973 (redactado en 1971, nueve años después de aprobarse la primera ordenación) ya se incluyen tres pequeñas calles para generar nuevas accesibilidades y una parcelación sensiblemente fragmentada8, explicitándose en la memoria como una de las motivaciones del documento la "demanda de parcelas para industria pequeña".

Poco después, entre 1979 y 1983, se promovieron tres proyectos de transformación urbanística de ámbitos delimitados en el barrio con el mismo objetivo: introducción de usos terciarios, generación de parcelas más pequeñas y creación de nuevas vías para dar acceso al nuevo parcelario. En esos primeros momentos de forma aislada en determinadas zonas del polígono y gestionadas desde instancias estatales. Una planificación estatal (Gerencia de Urbanización hasta 1972, INUR hasta 1981 y posteriormente la SEPES) que tiene un enorme peso en la historia del barrio, ya que los planes parciales fueron incorporados a los planes generales que se iban redactando (tanto al de 1967 como al de 1985), y no es hasta el PGOM de 1998 cuando la planificación urbanística del barrio pasa a ser asumida totalmente por el Ayuntamiento.


8 Hasta el momento no se ha podido consultar el documento del Plan Parcial de 1964, ya que no se encuentra disponible en ninguna publicación o repositorio digital. Sin embargo, la fragmentación parcelaria del Plan Parcial Remodelado de 1973 parece ya una respuesta a la demanda de parcelas más pequeñas explicitada como una de las motivaciones de la modificación, por lo que se presupone que la parcelación del Plan Parcial de 1964 estaría basada en un parcelario de mayores dimensiones.


3.2.1.- Diversidad del tamaño del parcelario.

Una de las cuestiones urbanísticas más significativas del plano de A Agrela es la enorme diversidad y el equilibrio en el número y distribución de tamaños de parcela: una organización de las grandes piezas y los clusters de parcelario más pequeño por todo el ámbito de una manera sensiblemente homogénea que hace que se pueden encontrar parcelas de todos los tamaños9, desde las de menos de 500 m² hasta las de más de 50.000 m².





A Agrela | Diversidad del tamaño del parcelario
Presentación "Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña" (Barcelona, 21/06/2024)



Esta diversidad es una condición de enorme trascendencia, ya que todos los tamaños implican diferencias en los usos que pueden acoger: poder mantener piezas productivas y terciarias enormes como la fábrica de Estrella Galicia o el complejo comercial Marineda City rodeadas por un grano más fino de piezas pequeñas, medianas y grandes es una riqueza urbana muy reseñable en esta situación de centralidad metropolitana.


9 En el estudio realizado en 2021, se identificaron 538 parcelas o unidades catastrales distribuidas de la siguiente manera en términos superficiales: 111 de entre 25 y 500 m² (el 3 % del total de la superficie parcelada), 163 de entre 500 y 1.000 m² (9 %), 133 de entre 1.000 y 2.000 m² (14 %), 81 de entre 2.000 y 5.000 m² (19 %), 31 de entre 5.000 y 10.000 m² (17 %), 16 de entre 10.000 y 50.000 m² (21 %) y 3 de entre 50.000 y 96.000 m² (17 %).


3.2.2.- Complejidad de la red viaria y de espacios de acceso público continuo.

La red viaria que conforma el interior y los bordes del barrio está compuesta por vías de diferente escala y funcionalidad: vías estructurantes de escala metropolitana, vías urbanas que organizan internamente el barrio, vías locales que acaban de tejer la red pública y un último conjunto de pequeñas vías normalmente sin salida que dan acceso a ámbitos con una estructura de la propiedad más fragmentada, sobre todo en las grandes manzanas que genera la red viaria pública.

Esta última capa, una auténtica ampliación complementaria de la red viaria de acceso público, se ha ido complejizando a medida que las operaciones de fragmentación parcelaria dejaban de ser proyectos urbanos aislados pero planificados y pasaban a ser operaciones de una mayor contingencia derivadas de transformaciones en el parcelario con un origen más autónomo.





A Agrela | Ampliaciones complementarias de la red viaria de acceso público
Presentación "Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña" (Barcelona, 21/06/2024)



De esta forma, esta última capa de la red viaria ha ido creciendo paulatinamente, abriéndose pequeñas vías y espacios de acceso público sobre suelos mayoritariamente privados, aunque también públicos y mixtos. Se conforma así una capilaridad muy fina que representa un complemento para la red pública y genera una complejidad difícilmente reproducible de forma planificada, pues no se basa en estándares de urbanización convencionales sino en coyunturas de accesibilidad para nuevas parcelas.

La condición no planificada de estas vías ha generado formas y espacios urbanos de cierta singularidad, como algunos callejones con ensanchamientos interiores en cul-de-sac que generan una especie de semipatios de gran calidad urbana, circuitos interiores complejos que generan muchas condiciones de acceso y visibilidad diferentes o espacios tras las naves de múltiples escalas que hacen que el concepto trasera adquiera funcionalidades urbanas. La singularidad y complejidad de estas formas urbanas implica también diferencias en los valores del suelo y en las condiciones y usos posibles, apareciendo formalizaciones no convencionales como espacios estanciales autónomos con lugares para sentarse o hasta cobertizos y espacios de carácter doméstico en contacto directo con estas vías, una situación impensable en el viario principal y secundario del barrio.





A Agrela | La urbanidad de los espacios infraestructurales que atraviesan el barrio
Presentación "Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña" (Barcelona, 21/06/2024)



Por último, respecto a la red de espacios de acceso público, la diversidad es aún mayor, ya que es necesario mencionar otra capa más: la que conforman la vía de ferrocarril abandonada y el trazado de oleoducto que atraviesan el barrio. Dos espacios urbanos que hoy acogen usos informales y enriquecen la mezcla de usos del barrio en su condición de espacios infraestructurales que son capaces de contener otras lógicas y funcionar como exterioridad que atraviesa la ciudad consolidada. Una singularidad urbana que hace que tanto la inacción como casi cualquier acción harán que su papel solo pueda ser más relevante en el futuro del barrio y permite imaginar posibilidades de transformación al alcance de pocos tejidos en la ciudad.


3.2.3.- Usos permitidos y prohibidos por el planeamiento urbanístico.

El tercer elemento urbanístico básico que ha determinado el presente de A Agrela es la cuestión de los usos que han sido fomentados o prohibidos por el planeamiento urbanístico a lo largo del último medio siglo. Como se comentó anteriormente, la evolución hacia la superación del uso industrial ya desde las primeras décadas del polígono implicó numerosas modificaciones del planeamiento hasta llegar a la situación actual. Piénsese que a pesar de los cambios parciales que se fueron introduciendo, la divergencia entre el planeamiento y los intereses empresariales/locales quedó reflejada en una alegación al Plan General de Urbanización enviada en 1983 por el presidente de la asociación empresarial del polígono, Eduardo Diz López, en la que solicita una modificación en la ordenanza reguladora del Plan Parcial para que "de toda ella se destierre que se trata de un área predominantemente industrial" y se defina, además, como "de uso comercial y terciario".





A Agrela | La superación del uso industrial ya desde las primeras décadas del polígono
Presentación "Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña" (Barcelona, 21/06/2024)



En la actualidad, el planeamiento vigente contempla ya una enorme variedad de usos posibles en todo el barrio de forma generalizada, tanto industriales, como terciarios, infraestructurales o dotacionales. Esta transformación del barrio en términos programáticos implicó también un cambio de denominación: lo que comenzó llamándose Polígono Industrial de La Grela-Bens, hoy se llama Parque Empresarial de Agrela. Así mismo, la asociación empresarial (la única organización social del barrio que ha tenido un papel central en su desarrollo), comenzó denominándose Asociación de Empresarios del Polígono Industrial de La Grela-Bens en 1973, cambiando a Asociación de Empresarios del Polígono de La Grela-Bens en 2000 y a Asociación de Empresarios de Agrela en 2002. Actualmente, las lonas publicitarias colocadas en varios de los transformadores del barrio ya destacan principalmente el topónimo, con composiciones como "Agrela: un barrio diferente!" o "Agrela: seas particular o profesional, aquí encontrarás todo".

Pero además de los usos permitidos, el tema quizás más fundamental es la prohibición10 del uso residencial y la consecuente particularidad de no disponer prácticamente de viviendas en su interior, ya que los diferentes planeamientos urbanísticos sobre el ámbito excluyeron el uso residencial salvo como excepción y complemento puntual de otras actividades, ya que se permite la introducción de una vivienda por parcela para el personal de vigilancia o mantenimiento.

Tanto la prohibición como la excepción provienen de una normativa estatal que quedó introducida en 1964 con las normas de ordenación provisional de los territorios de los Polos de Promoción y Desarrollo Industrial, habiendo permanecido invariable, salvo aspectos técnicos menores11, desde el primer Plan Parcial hasta el Plan General de 2013 actualmente vigente.

Así que la situación es verdaderamente singular, pues se trata de un tejido no residencial, pero en el que hay varias decenas de viviendas: seis pequeñas edificaciones situadas en la parte sur del barrio o Agra de San Cristovo (viviendas unifamiliares aisladas y pequeños edificios de vivienda con actividad en planta baja), que quedaban fuera del ámbito del primer Plan Parcial y por lo tanto algunas eran previas y otras surgieron posteriormente a su aprobación; y el resto situadas en parcelas industriales, la mayoría de ellas con una tipología de vivienda sobre las naves en el cuerpo edificado junto a la vía pública, y en dos de los casos como viviendas en parcelas físicamente independientes en las partes traseras de las naves o talleres a los que están asociadas.





A Agrela | Infiltraciones de la vivienda en un barrio no residencial
Presentación "Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña" (Barcelona, 21/06/2024)



En términos funcionales y a nivel interno, los usos que pueden aparecer en un tejido sin vivienda son diferentes a los que pueden acoger los ámbitos residenciales más identificables como urbanos, pues no están sujetos a los estándares de convivencia que se gestionan normativa y popularmente en los tejidos basados en la vivienda. El vacío de vecines implica una cierta desaparición de la competencia del mundo formal en muchos espacio-tiempos del barrio, una condición que ofrece posibilidades para la aparición y consolidación de usos informales, pero también para que los usos formales con cualquier tipo de impacto no generen conflictos al no dificultar la vida de las personas residentes.

Así mismo, como aunque se trate de un tejido no residencial, existen viviendas, estas representan una singularidad con valores urbanos. Es indiferente que sea difícil de creer que la mayoría de estas viviendas estén siendo utilizadas por personal de vigilancia o mantenimiento o que no haya más de las permitidas en algunos casos, la cuestión relevante es que la normativa de una por parcela propone un equilibrio mínimo de vivienda muy interesante y que, a la vez que no permite que se transforme en un barrio residencial, le da un carácter muy especial cuando se percibe: a veces en los portales y fachadas principales cuando disponen de timbres diferenciados o de persianas, cortinas o terrazas domésticas (y especialmente por la noche, cuando desde las fachadas principales se exterioriza el interior doméstico a través de las ventanas); la mayoría de las veces solo desde la visión de las fachadas traseras con ropa tendida o menos impedimentos para observar los detalles domésticos de los interiores; y en casos especiales incluso a través de la domesticidad de espacios estanciales y de aparcamiento exteriores.

Una vez superada la monofuncionalidad industrial tras el proceso de terciarización y complejización programática, la única manera de seguir considerando a A Agrela como un tejido monofuncional es identificar este concepto con la inexistencia de vivienda en una proporción determinada (ya que en una mínima sí existe). Una idea que no parece muy útil, ya que de haber una monofuncionalidad problemática en términos urbanos esa es precisamente la residencial: casos como el de A Agrela parecen demostrar que desde este tipo de polifuncionalidades no residenciales sí se puede generar actividad y una urbanidad atractiva desde cada vez más perspectivas populares.


10 Además del uso residencial, tanto en el Plan Parcial Remodelado de 1973 como en el PGOM de 2013 se prohíben las industrias menos compatibles con otras actividades, las "insalubres y peligrosas" en el primer documento y las "especiales", que "requieren de una instalación en zonas especiales", el segundo.

11 Por ejemplo, en el Plan Parcial Remodelado de 1973, incluso se permitían dos viviendas por parcela para algunos de los tipos de industria, mientras que actualmente, según el PGOM de 2013, solo se permite una y únicamente en las parcelas de más de 2.000 m².




4.- A Agrela: ¿una referencia para el futuro de los terrenos portuarios de A Coruña?


El interés de las cualidades del urbanismo de A Agrela en particular y de los tejidos urbanos no residenciales en general implica su restauración como posibles referencias. Y actualmente, en A Coruña se está produciendo un debate urbanístico de enorme trascendencia para el futuro de la ciudad en el que este tipo de tejidos no residenciales pero con actividad y mixticidad urbana pueden ser una referencia importante: la transformación de los terrenos del puerto interior12.

Una de las hipótesis que circulan colectivamente como alternativa a la privatización de parte de estos terrenos (como parecen pretender la Autoridad Portuaria, el Ayuntamiento de A Coruña, la Xunta de Galicia y el Gobierno de España) es su conceptualización como un espacio en reserva o de oportunidad para siempre, manteniendo su condición de dominio público para que sus usos se puedan adaptar a los deseos y necesidades de cada momento histórico con la mayor facilidad posible, una cuestión para lo que se propone no desafectar ninguna superficie y mantener todo el suelo como dominio público portuario.

Para poder mantener esta condición y evitar que una parte de los terrenos sean patrimonializados y vendidos es necesario imaginar un proceso de transformación urbana que no dependa de la vivienda, pues según la legislación actual13, el residencial es uno de los usos incompatibles con esa condición demanial del suelo portuario. Por lo tanto, además de fomentar la consolidación y el crecimiento de todas las actividades portuarias existentes en la actualidad y que no se vayan a trasladar al Puerto Exterior de Punta Langosteira, se trataría de entender lo portuario como una condición donde no solo tengan cabida las actividades vinculadas directamente al mar, sino todo tipo de usos productivos, terciarios y dotacionales con una configuración y modo de gestión que deje abierta la posibilidad para acoger las revoluciones infraestructurales, logísticas, del transporte o medioambientales por venir14.





A Agrela | ¿Una referencia para el futuro de los terrenos portuarios de A Coruña?
Presentación "Mixticidad urbana en tejidos no residenciales: el caso de A Agrela en A Coruña" (Barcelona, 21/06/2024)



En este sentido, los terrenos portuarios tienen una condición de centralidad metropolitana incluso mayor que A Agrela, y el resto de parámetros que se han introducido (la diversidad y la distribución equilibrada del parcelario, la complejidad de la red viaria y de espacios de acceso público y la determinación de los usos) pueden ser parte de cualquier proyecto de transformación urbanística que se plantee para el puerto. El único requerimiento que quedaría por resolver para enriquecer la urbanidad del ámbito sería la superación del cierre obligatorio del espacio de actividad portuaria, una cuestión que, al menos de forma parcial, se podría enfocar desde el diseño urbanístico explotando las posibilidades que abre el reconocimiento de los "usos vinculados a la interacción puerto-ciudad", contemplados ya en la legislación13 y que incluyen usos urbanos "como equipamientos culturales, recreativos, certámenes feriales, exposiciones y otras actividades comerciales no estrictamente portuarias", lo que, junto con el resto de los usos productivos ya presentes en el puerto, permitiría sin duda una mixticidad urbana muy significativa.

Hacer que el gran continuo residencial de A Coruña quede flanqueado por A Agrela y el Puerto como grandes zonas de actividad tiene además un impacto importante en términos de sostenibilidad, ya que evita muchos desplazamientos al disponer de tantos lugares de trabajo en el centro metropolitano (conectado y contiguo a la densidad residencial frente al modelo de los polígonos aislados que generan movilidad motorizada privada de forma masiva). En definitiva, son varios los factores que indican la necesidad de desprenderse de esa mirada urbana conservadora y clasista que impide aprender de lugares tan fascinantes y heterodoxos como A Agrela; en este caso, con el objetivo de facilitar la imaginación de las condiciones estructurantes óptimas para que, junto al dominio público del suelo, la actividad y la mixticidad urbana sean también las cualidades fundamentales del futuro Puerto interior de A Coruña.


12 En el blog de Ergosfera se pueden consultar varios posts relacionados con el futuro de los terrenos portuarios de A Coruña, principalmente la introducción a una presentación y a una intervención en un debate público recientes y la información sobre la propuesta Porsuporto (Hábitat Social, Flu-or, Ergosfera y Damián Romay, 2018-2019), cuyo equipo escribimos posteriormente el artículo "Titularidade pública, reserva de futuros" (La Opinión A Coruña, 03/01/2021).

13 En referencia a la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, concretamente al artículo 72, donde se definen los "usos y actividades permitidas en el dominio público portuario".

14 Un futuro público de los terrenos portuarios asegura la capacidad de adaptarse a cada momento histórico. Por ejemplo, quien piense el futuro en clave tecnológica, puede imaginar su papel en el transporte: si se resuelve la cuestión energética y la contaminación asociada en términos de gases y ruidos de los aviones y se avanza en los sistemas de despegue y aterrizaje vertical, los aeropuertos podrían ser mucho más compactos y tener situaciones metropolitanas más centrales; e incluso sin ir tan lejos, los aerotaxis son una tecnología ya en pruebas en algunos países y que por ahora no sabemos qué impacto puede tener en el futuro próximo. Desde otra perspectiva, quien piense el futuro en clave ecológica y desde la crisis climática, puede imaginar que un suelo de dominio público asegura la posibilidad de que en cualquier momento se pueda decidir que toda la superficie portuaria tiene que ser un bosque continuo, ya sea por deseo o por necesidad de generar un corredor ambiental que reequilibre el ecosistema urbano, un refugio climático de escala metropolitana, una protección ante inundaciones por la subida del nivel del mar y/o una fábrica de producción de oxígeno y biomasa.








REFERENCIAS:









DOCUMENTACIÓN URBANÍSTICA:


  • Ayuntamiento de A Coruña. Plan General de Alineaciones. Aprobación: 19/05/1949. Autoría: Jacobo Rodríguez-Losada Trulock y Pablo Iglesias Atocha. [Documento consultado en: José González-Cebrián Tello. La ciudad a través de su plano. A Coruña. A Coruña: Xaniño, 2022.]

  • Gerencia de Urbanización - Ministerio de la Vivienda. Plan Parcial de Ordenación del Polígono "Bens" (primera fase). Aprobación (Orden Ministerial): 02/10/1964. [Documento no consultado.]

  • Ayuntamiento de A Coruña. Plan General de Ordenación. Aprobación: 1967. Autoría: José Antonio Corrales, Ramón Vázquez Molezún y José María Pagola. [Documento consultado en: Francisco Dinís Díaz Gallego. El urbanismo y las arquitecturas del Plan General de 1967: A Coruña en la crisis del movimiento moderno. Tesis doctoral. Universidade da Coruña, 2019.]

  • Gerencia de Urbanización - Ministerio de la Vivienda. Plan Parcial Remodelado del Polígono Industrial de Bens (La Coruña). Aprobación (Orden Ministerial): 02/03/1973. Autoría: Ramón Molezún Rebellón. [Documento consultado en un archivo particular.]

  • Ayuntamiento de A Coruña. Expediente sobre cambio de uso de una zona del Plan Parcial de Ordenación del Polígono de “Bens” (2ª fase). Documentación de 1978 y 1979. Autoría: Instituto Nacional de Urbanización (INUR) - Ministerio de la Vivienda. [Documento consultado en un archivo particular.]

  • Instituto Nacional de Urbanización (INUR) - Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. Propuesta de modificación de uso en una zona del Polígono Industrial. Plan Parcial (Modificado) del Polígono de Bens de La Coruña. Aprobación (Orden Ministerial): 28/02/1979. [Documento consultado en un archivo particular.]

  • Ayuntamiento de A Coruña. Expediente sobre proyecto de Remodelación de manzana en el Polígono Industrial de Bens, promovido por el Instituto Nacional de Urbanización. Documentación de 1980 y 1981. Autoría: Instituto Nacional de Urbanización (INUR) - Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. [Documento consultado en un archivo particular.]

  • Ayuntamiento de A Coruña. Plan General de Ordenación Urbana. Aprobación: 25/01/1985. Autoría: José González-Cebrián Tello. [Documento consultado en el inventario municipal del Sistema de Información de Ordenación do Territorio e Urbanismo de Galicia (SIOTUGA).]

  • Ayuntamiento de A Coruña. Plan General de Ordenación Municipal. Aprobación: 19/10/1998. Autoría: Prointec / Enrique Porto Rey. [Documento consultado en el inventario municipal del Sistema de Información de Ordenación do Territorio e Urbanismo de Galicia (SIOTUGA).]

  • Ayuntamiento de A Coruña. Modificación Puntual del PGOM. Modificación Puntual de la Norma Zonal 9 "Actividades Económicas". Aprobación: 29/06/2007. Autoría: Servicios Técnicos Municipales / Óscar Luis Peña Sánchez y Alfredo Cerezales Fernández. [Documento consultado en el inventario municipal del Sistema de Información de Ordenación do Territorio e Urbanismo de Galicia (SIOTUGA).]

  • Ayuntamiento de A Coruña. Plan General de Ordenación Municipal. Aprobación: 25/02/2013. Autoría: BAU-B Arquitectura i Urbanisme / Joan Busquets. [Documento consultado en el inventario municipal del Sistema de Información de Ordenación do Territorio e Urbanismo de Galicia (SIOTUGA).]







AGRADECIMIENTOS:


Este artículo requiere un agradecimiento especial a dos personas con un enorme conocimiento de la ciudad y su urbanismo y a las que pude consultarles dudas, pedirles documentación histórica y hablar en profundidad sobre A Agrela: Xoán Mosquera Muíños y José González-Cebrián Tello.