Introducción
Las actividades urbanas al margen de las lógicas del Estado y del mercado no son una cuestión vinculada exclusivamente a la juventud, la precariedad o el posicionamiento político antisistema, sino fugas que atraviesan a las sociedades y que cada colectivo generacional, cultural o de clase puede interpretar y desarrollar a su manera.
A partir del análisis de una serie de casos muy populares y generalizados, así como de otros más singulares pero igualmente significativos, este proyecto de investigación tiene como objetivo el estudio de las prácticas urbanas autónomas o informales de las personas mayores, atendiendo a sus formas de materializarse, a los debates y conceptos con los que dialogan y a sus impactos en la riqueza de la vida urbana contemporánea.
Los casos que se comenzaron a analizar y que fueron introducidos en las presentaciones del proyecto realizadas en 2021 y 2022 son los siguientes:
- Cinco prácticas generalizadas: los principales casos de estudio del proyecto por su popularidad y presencia en múltiples tipos de contextos urbanos, temporales y/o culturales.
- Sentarse en la entrada de casa
- Reunirse en la marquesina del bus
- Mirar obras
- Alimentar y cuidar animales liminares
- Cultivar huertas
- Tres prácticas singulares: casos más excepcionales, aunque también presentes en diferentes contextos, que permiten visualizar el grado de territorialización o impacto urbano alcanzable por las actividades de este colectivo.
- Hacer grafitis
- Ser activista
- Autoconstruir y autogestionar espacios deportivos abiertos al común
- Un concepto extra: un caso en muchos sentidos más desvinculado de la condición autónoma o informal, pero relevante porque se encuentra en un proceso de resignificación que en los últimos años ha transformado su capital simbólico de una manera muy sensible.
Imágenes de las presentaciones del proyecto realizadas en 2021 y 2022 | Descarga de las imágenes (PDF / 105 MB)
La selección de las prácticas estudiadas se basa en dos cuestiones fundamentalmente: por una parte, en su grado de autonomía o informalidad, entendiendo así a aquellas actividades en las que la mediación del Estado y del mercado tiende a cero, si no desde la perspectiva estructural, sí al menos en términos prácticos; y por otra parte, en su urbanidad, entendiendo que el interés de cada caso estudiado no son solo las implicaciones para las propias personas mayores (el análisis de cómo hacen suya la ciudad y la viven autónomamente, sus propias culturas socioespaciales), sino también sus impactos en el territorio que las acoge, es decir, sus aportaciones a la vida urbana derivadas tanto de su realidad material y formal como de sus condiciones sociales y políticas.
Ante la propuesta capitalista de convertir a las personas mayores en un simple target de mercado más para múltiples sectores económicos (salud, seguros, pensiones, banca, ocio, cultura, etc.), la respuesta desde el campo de lo social parece haberse bifurcado en dos grandes líneas más o menos introducidas en el debate público. Por una parte, desde la lucha por la ampliación y la garantía de derechos, se plantean múltiples políticas públicas asistenciales y mejoras en todos los campos relacionados con la calidad de vida durante la vejez: desde la reflexión sobre la necesidad de transformar el modelo de cuidados y de tipologías de centros residenciales, a la introducción de nuevos servicios y equipamientos públicos específicos o los avances para garantizar la accesibilidad universal del espacio urbano. Y por otra parte, desde el rechazo a su conceptualización como carga social y como colectivo asociado a la falta de productividad, se comienzan a estudiar y a valorar sus aportaciones a la sociedad en forma de cuidados de nietos/as o personas dependientes, de transmisión de conocimientos o de apoyo financiero, llegando a la conclusión de que son muchos los procesos sociales contemporáneos, tanto productivos como reproductivos, que no serían posibles sin la participación de este colectivo generacional.
Este proyecto intenta tanto complementar estas dos perspectivas de análisis como abrir otra vía de pensamiento, reformulando el abordaje del derecho a la ciudad a partir del reconocimiento de la agencia de las personas mayores en su praxis urbana frente a su conceptualización como agentes pasivos receptores de servicios comerciales, políticas públicas asistenciales o reconversión conceptual en figura productiva para la reproducción social.
En este sentido, es necesario mencionar que este estudio surgió como continuación de un proyecto de investigación sobre las residencias de mayores en el área urbana de A Coruña, un trabajo autopromovido realizado entre 2020 y 2021 como acercamiento a una tipología urbana que pasó del olvido al centro del debate público durante la crisis de la COVID-19. Entre otras cuestiones, este proyecto desveló la necesidad de reflexionar, además de sobre las limitaciones que imponen las arquitecturas y urbanismos que definen a las residencias en la actualidad, sobre la agencia y las cualidades propias de las formas de vivir la ciudad de las personas mayores.
Así, este proyecto plantea el estudio de estas prácticas autónomas o informales no solo desde la perspectiva de las necesidades y deseos populares que expresan de forma directa, sino desde la ambición de avanzar en el conocimiento sobre la ciudad contemporánea a partir de la experiencia de las personas mayores: identificando los elementos y espacios urbanos que territorializan y reflexionando igualmente sobre las propias prácticas (muchas de ellas no exclusivas de este colectivo, por lo que su estudio también permite evaluar la transversalidad social de las mismas), de forma que se facilite su reconocimiento como espacios y actividades cuya legitimidad les permite participar en cualquier debate o conflicto urbano que les afecte.
Última actualización de esta página (Versión): 21/03/2024 (V.01)
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